| Los
minerales son unos principios inmediatos que se encuentran disueltos
en el agua del organismo y por tanto están estrechamente
ligados a las fluctuaciones del agua corporal. A pesar de que se
encuentran en pequeñas cantidades en el organismo, el ser
humano no puede vivir sin ellos. Todas estas sustancias las proporciona
la alimentación. Los elementos minerales tiene numerosas
e importantes funciones: forman parte de las estructuras vitales
de las células, entran en la composición de sustancias
respiratorias (hemoglobina) y de los enzimas, regulan la permeabilidad
de las membranas celulares y de las paredes de los capilares sanguíneos,
forman parte del esqueleto y le dan consistencia (calcio y fósforo),
regulan la contracción muscular y la transmisión de
impulsos nerviosos (calcio, sodio y potasio) e intervienen en la
regulación del metabolismo del agua y del volumen de la sangre.
Sodio
Es
el ión positivo mas abundante en el liquido extracelular.
Junto con el potasio es el encargado de los impulsos nerviosos.
Los alimentos y condimentos aportan cada día de 5 a 10 gramos
de cloruro sódico. Las necesidades diarias son de 3 a 5 gramos,
con lo que una dieta normal cubre las necesidades diarias de este
mineral. En determinados casos se pueden producir una importante
perdida de cloro y sodio tras perdidas abundantes de agua (sudoración
intensa y diarrea) que conviene reponer. Se encuentra en: Alimentos
salados, embutidos, conservas y sal.
Potasio. Este es el ión positivo mas abundante en el liquido
intracelular. Participa junto con el sodio en la transmisión
del impulso nervioso. El potasio se necesita en una cantidad de
0'5 gramos diarios. Se encuentra en frutas, legumbres, leche, vegetales
y carne.
Cloro
Este
ión se encuentra en altas concentraciones a nivel extracelular.
Actúa manteniendo la diferencia de potencial eléctrico
entre el interior y el exterior de la membrana. También es
importante para la producción de ácido clorhídrico
de los jugos gástricos. Se encuentra en la carne de cerdo
y res, huevos y almejas.
Calcio
Este
elemento interviene en diversas funciones como la regulación
de la actividad de la membrana celular, la contracción muscular
y cardiaca, la formación de los huesos y dientes o la coagulación
de la sangre. Los alimentos ricos en calcio son la leche y los derivados
lácteos, las verduras y las frutas.
Fósforo
Interviene
en la formación de los huesos y además es indispensable
para la síntesis de moléculas de alto contenido energético
(ATP), almacenándose la energía en los enlaces de
los ácidos fosfóricos. Además participa en
la regulación del equilibrio ácido base o pH. Los
alimentos ricos en fósforo son la carne, el pescado, el hígado,
los huevos, los cereales, las legumbres, la leche y sus derivados.
Magnesio
Biológicamente
cumple una serie de funciones que están relacionadas con
el calcio, el fósforo y el potasio. Tiene un papel importante
como cofactor de ciertos enzimas de las vías de la glucólisis,
glucogénesis y lipólisis. El déficit de este
mineral debe asociarse la fatiga y las contracturas musculares.
Los alimentos ricos en este mineral son los frutos secos, el chocolate
y los cereales.
Hierro
Es un elemento esencial para el mantenimiento de la vida. Forma
parte de la hemoglobina, siendo su componente esencial y contribuye
positivamente al transporte de oxigeno. Las circunstancias en que
se produce carencia de este mineral llevan a estados anémicos.
Los alimentos especialmente ricos en este metal son el hígado,
la carne, legumbres secas, frutas secas, verduras, cereales y huevos.
|